viernes, enero 28

La chica de las dos caras


De día ella jugaba a ser la dulce señorita, la inocente princesa de papá, la linda muñequita de porcelana que traía como locos a todos los chicos del exclusivo colegio privado al cual asistía, chicos tan asquerosamente ricos como ella, tan hijitos de papá y mamá como lo era ella.
Pero de noche, la realidad era distinta. Detrás de su mascara de dulzura, detrás de aquella mirada encantadora existía la verdadera chica que aparecía solamente en las noches más oscuras y los sitios más extraños de la cuidad, aquellas noches en que las drogas, el alcohol y el fuerte sonido del punk-rock hacían un extraño efecto en la misteriosa chica de maquillajes fuertes y exquisitos labios rojos.
La noche creaba un cambio radical en la chica de las dos caras, tan diferentes una de la otra, tan distintas, pero a la vez tan iguales....

martes, enero 11

Te quiero ♥

No sabes cuanto te quiero Lils - Cal. 
Dos siluetas caminaban, una más lejos que la otra. Una más femenina que la otra. Una más apresurada que la otra. Una tratando de retener a la otra.

- Vamos Lils, quédate conmigo.
- Déjame en paz Cal, entiendo, tú y yo no podemos tener nada – Dijo. Zafándose del fuerte agarre que le proporcionaba el chico – Somos amigos, nada más que eso. ¡Vamos que te conozco desde que tenemos pañales Cal! No te puedo mirar de otra manera que no sea como la de un amigo. No, más que eso, como un hermano ¿ Me entiendes? – Le explico, con un deje de tristeza en su voz.
- Pero Lily… - Dijo con la voz quebradiza.
- Pero nada Caleb – Pronuncio, interrumpiendo su suplica- Sabes, dejémoslo así. Yo estoy con Mark, estoy feliz y… y, realmente lo quiero, de verdad lo quiero.
- Te quiero – Susurro mientras miraba al suelo, pero no lo suficientemente alto para traspasar el ruido de los automóviles, de las personas o de  los oídos de la chica.
- Lo siento, pero tengo que  irme  quede con juntarme con Susan antes de la fiesta de Thomas, a…adiós Cal – le anuncio, dándole la espalda y despidiéndose de él con una triste sonrisa.
- Te quiero – Susurro nuevamente, levantando la mirada. Viendo como se alejaba de donde se encontraban anteriormente, observando a la chica de cabellos rubios y ojos verdes que lo había conquistado sin intenciones de hacerlo – Te quiero – pronuncio mucho más alto al darse cuenta que la chica ya doblaba la esquina - ¡ Te quiero! – grito, sin importarle que la gente lo mirase como si estuviera loco – Te quiero – volvió a repetir, sintiendo como una solitaria lágrima salía de su ojo izquierdo y resbalaba por su mejilla.