jueves, septiembre 29

No es tan fácil ser diferente.

Ser diferente no era fácil. Jack lo había notado a lo largo de sus años en aquella institución, que lo más sencillo para salir bien parado era no llamar la atención, lo cual significaba confundirse con el resto, unirse a la normalidad. Las personas que no eran normales nadaban contracorriente, golpeándose, sin querer, con los que sí lo eran. Y a la gente normal no solía gustarle los que no eran como ellos, porque eso les asustaba, les desconcertaba, creaba una brecha en el bucle de su rutina. Les hacía ver que había otras opciones si miraban a su alrededor y eso les daba miedo, porque era mucho más sencillo hacer lo que tantos otros hacían, seguir el mismo camino, en línea recta. Siempre en línea recta.



sábado, agosto 13

Invierno del mal, que atacas a este debilucho cuerpo y lo refrías.

domingo, febrero 20

Mientras esperas

Te recuestas, literalmente, en las oficinas de donde tu madre trabaja. Sacas tus mp3 y le subes al máximo, la música te relaja y alivia la espera. Sacas uno de los porros que le robaste al idiota ese que trato de robarte ayer por la noche, menos mal que tu madre te metió a clases de defensa personal cuando tenias ocho años, ya que la mayor parte del tiempo estabas solo y temía que te sucediera algo y ahora casi nueve años después se lo agradeces mentalmente luego de haberle dando una paliza de esas de las buenas a aquel imbécil. Tarareas la canción que suena a través del los audífonos, ya casi han pasado treinta minutos y estas cansado de esperar y esperar a tu madre, pero sabes que se esta tirando al su nuevo compañero de trabajo y tú como idiota esperándola por casi media hora, pero sabes que la espera es por una buena causa, porque necesitas el dinero para comprarte unos buenos porros para el fin de semana, si, definitivamente aquella larga espera era por una buena causa.

viernes, enero 28

La chica de las dos caras


De día ella jugaba a ser la dulce señorita, la inocente princesa de papá, la linda muñequita de porcelana que traía como locos a todos los chicos del exclusivo colegio privado al cual asistía, chicos tan asquerosamente ricos como ella, tan hijitos de papá y mamá como lo era ella.
Pero de noche, la realidad era distinta. Detrás de su mascara de dulzura, detrás de aquella mirada encantadora existía la verdadera chica que aparecía solamente en las noches más oscuras y los sitios más extraños de la cuidad, aquellas noches en que las drogas, el alcohol y el fuerte sonido del punk-rock hacían un extraño efecto en la misteriosa chica de maquillajes fuertes y exquisitos labios rojos.
La noche creaba un cambio radical en la chica de las dos caras, tan diferentes una de la otra, tan distintas, pero a la vez tan iguales....

martes, enero 11

Te quiero ♥

No sabes cuanto te quiero Lils - Cal. 
Dos siluetas caminaban, una más lejos que la otra. Una más femenina que la otra. Una más apresurada que la otra. Una tratando de retener a la otra.

- Vamos Lils, quédate conmigo.
- Déjame en paz Cal, entiendo, tú y yo no podemos tener nada – Dijo. Zafándose del fuerte agarre que le proporcionaba el chico – Somos amigos, nada más que eso. ¡Vamos que te conozco desde que tenemos pañales Cal! No te puedo mirar de otra manera que no sea como la de un amigo. No, más que eso, como un hermano ¿ Me entiendes? – Le explico, con un deje de tristeza en su voz.
- Pero Lily… - Dijo con la voz quebradiza.
- Pero nada Caleb – Pronuncio, interrumpiendo su suplica- Sabes, dejémoslo así. Yo estoy con Mark, estoy feliz y… y, realmente lo quiero, de verdad lo quiero.
- Te quiero – Susurro mientras miraba al suelo, pero no lo suficientemente alto para traspasar el ruido de los automóviles, de las personas o de  los oídos de la chica.
- Lo siento, pero tengo que  irme  quede con juntarme con Susan antes de la fiesta de Thomas, a…adiós Cal – le anuncio, dándole la espalda y despidiéndose de él con una triste sonrisa.
- Te quiero – Susurro nuevamente, levantando la mirada. Viendo como se alejaba de donde se encontraban anteriormente, observando a la chica de cabellos rubios y ojos verdes que lo había conquistado sin intenciones de hacerlo – Te quiero – pronuncio mucho más alto al darse cuenta que la chica ya doblaba la esquina - ¡ Te quiero! – grito, sin importarle que la gente lo mirase como si estuviera loco – Te quiero – volvió a repetir, sintiendo como una solitaria lágrima salía de su ojo izquierdo y resbalaba por su mejilla. 

domingo, diciembre 19

Distorsión máxima en la playa, baby!

jueves, diciembre 2

Porque te echare de menos WN!